miércoles, 29 de febrero de 2012

Lindsey Stirling


Esta artista lleva desde los 6 años cumpliendo su sueño de tocar el violín. A los 16 formó un grupo de rock con cuatro amigos, y desde entonces se ha presentado a numerosos concursos y a tocado en  famosos clubes e incluso en descansos de partidos de la NBA, tanto sola como acompañada de reputados músicos. Por fin a la edad de 23 años participó y fue finalista en la quinta temporada del concurso "American´s Got Talent" de Estados Unidos. Tras este éxito sus videos en You tube recibieron miles de visitas, impulsando la carrera de Stirling.

En todas sus versiones de canciones famosas, se disfraza y se mete en la piel del personaje que interpreta, se deja llevar por la música y la fantasía creando un mundo de cuento en el que podemos reconocer la historia que representa. Además tiene numerosas composiciones propias que interpreta de manera libre y desenfada. En sus performances nos descubre a una artista brillante que disfruta con cada nota, y convierte la música en un emocionante juego.

Con su estilo único y peculiar esta genuína artista, caracterizada por una gran versatilidad, toca con su violín piezas de numerosos estilos musicales, desde rap y rock a música clasica. La violinista eleva sus obras a la categoría de arte, mezclando la música y la danza casi improvisada con una cuidada creación audiovisual.
 
Desde el principio, mediante su peculiar forma de vestir y su estilo diferente de crear música, afirma que quiere ser un modelo positivo para los adolescentes. Según sus propias palabras : "Quiero demostrar que no tienen que encajar para ser aceptados. El mayor valor surge del amor a ti mismo, por lo que eres."

Me parece, en definitiva, una artista fascinante cuyas novedosas obras sería interesante que la gente conociera, y espero que, tal y como me paso a mí, los que lo vean se sorprendan y quieran indagar más acerca de sus creaciones, que de verdad merecen la pena.

 
 
 

martes, 21 de febrero de 2012

Nueva reforma laboral


El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes diez de febrero, su “anunciada” reforma del mercado laboral en medio de un gran secretismo, pues mucho se ha hablado de sus objetivos y muy poco de su contenido amparándose en el "respeto institucional" para no divulgar la letra pequeña de la reforma. Lo que, por descontado, ha generado un gran malestar entre los sindicatos que aseguran que Empleo no les había hecho llegar ningún documento sobre lo que pensaba aprobar el Gobierno.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ya había advertido de que la situación del empleo "empeorará" en 2012 y lanzó el siguiente mensaje: la reforma laboral que ha diseñado el Gobierno será "amplia, profunda, equilibrada y útil" para favorecer la competitividad, la creación de empleo y la estabilidad laboral. Así mismo dejo claro que era de esperar como respuesta una huelga general.



Se pretende con la reforma dar más estabilidad al empleo; fomentar la formación a lo largo de toda la vida laboral, e introducir una mayor flexibilidad interna en las empresas para que empresarios y trabajadores puedan adaptarse a las circunstancias del mercado y los ajustes no se produzcan vía despidos.

Sin embargo, realmente ayudan a las empresas facilitando el despido y reduciéndoles las penalizaciones por hacerlo. Además de reducir la indemnización por despido que reciben los trabajadores y permitir que los empresarios puedan aplicar expedientes de regulación de empleo sin necesidad de autorización administrativa.



La reforma perseguirá además el impulso a la participación del sector privado en la intermediación laboral ya que el sector público solo consigue colocar al 3% de los parados, e incluirá medidas para fomentar el autoempleo. Como la que permitirá que los jóvenes puedan capitalizar el 100% de la prestación por desempleo, y no el 80% como hasta ahora, si montan un negocio propio.

Sin embargo las administraciones, organismos y entidades del sector público podrán invocar causas económicas, técnicas, organizativas y de producción para despedir. Es decir, hacer despidos por causas objetivas similares a las que funcionan en las empresas privadas. No podrán despedir a funcionarios, pero sí al personal laboral indefinido que haya accedido a su puesto mediante oposiciones. El Gobierno justifica esta medida en la necesidad de facilitar "el redimensionamiento" de las administraciones que crecieron "desmesuradamente" durante la crisis.



La ministra de Empleo, Fátima Báñez, insistió en varias ocasiones en que la reforma no tocaría los derechos consolidados de los trabajadores, pero el contrato indefinido ordinario, de 45 días de indemnización por año trabajado, desaparece. A partir de ahora, todos los contratos indefinidos tendrán 33 días de indemnización por año trabajado. Además los trabajadores serán despedidos inicialmente con 20 días de indemnización y será el trabajador el que tenga que acudir a la justicia si considera que ha sido despedido de forma improcedente.

No se si viven en el mundo al revés o lo hacemos los demás, pero rara vez lo que dicen con palabras bonitas se corresponde con la realidad de los trabajadores. En cualquier caso, se trata de la segunda reforma laboral en menos de dos años, a la que hay que sumar la reforma de la negociación colectiva en junio del año pasado y varios paquetes de medidas. Ninguna de ellas ha conseguido, no ya crear empleo, sino evitar que continúe la destrucción de puestos de trabajo, más bien al contrario. El paro sigue en aumento y cada día los derechos de los trabajadores se ven reducidos en favor de los intereses de los empresarios.






Consecuencias de la reciente reforma laboral




Estos últimos días hemos podido ver en las calles de casi todas las grandes ciudades españolas numerosas manifestaciones en contra de la reciente reforma laboral. Algunas de las más representativas tuvieron lugar en Madrid y Valencia.

En Madrid la marcha de protesta fue convocada a las 20.00 horas en la Puerta del Sol sin estar autorizada por la Delegación del Gobierno en Madrid. El acto coincidió con otras movilizaciones de organizaciones feministas en favor de la igualdad y de colectivos en favor de una sanidad y una educación públicas y gratuitas que se sumaron a la protesta contra la reforma laboral. La marcha intentó alcanzar el congreso y se encontró con un fuerte cordón policial y la vigilancia “preventiva” de más de una decena de furgones policiales. Cuando intentaron cruzar el cordón para seguir con su camino hacia el congreso comenzaron los disturbios que acabaron con nueve heridos leves, incompresiblemente, dada la manifestada no violencia de los asistentes, ocho de ellos eran policías que además iban equipados con la ropa antidisturbios, cascos, escudos, porras...

En valencia esta última semana se han venido produciendo altercados entre los manifestantes en su mayoría estudiantes y la policía que no se ha contenido a la hora de reprimir violentamente a los jóvenes, algunos incluso menores de edad, llegados incluso a ser catalogados como “el enemigo” por parte del jefe de la policía Antonio Moreno. De momento un gran número de estudiantes se han declarado en huelga y se ha atrincherado en el instituto Luis Vives hasta que liberen sin cargos a todos los detenidos en las manifestaciones de los últimos días.




Finalmente el pasado domingo 19 de febrero los sindicatos con el apoyo del movimiento 15M convocaron una manifestación multitudinaria en unas 57 ciudades Españolas en las que participaron cientos de miles de personas para protestar contra el enésimo ataque a los derechos de los trabajadores.


La marcha se inició alrededor de las 11:30 de la mañana y transcurrió desde Atocha hasta sol donde alrededor de las 2:30 de la tarde se celebró una asamblea multitudinaria.

Una de las cifras de asistencia señala que han sido más de medio millón los que participaron en la movilización de Madrid (50.000 según la policía), a los que hay que agregarles los más de 450.000 que participaron en Barcelona (30.000 según interior), fueron más de 80.000 en la movilización de Valencia, unos 50.000 en la de Gijón, y unos 70.000 manifestantes en Zaragoza, habría que agregarles todos los que participaron en las demás movilizaciones en total casi un millón y medio de manifestantes en toda España.