sábado, 5 de mayo de 2012

Caitlin Hackett


Hace poco descubrí a una interesante ilustradora, se trataba de la estadounidense Caitlin Hackett cuyo trabajo cercano al surrealismo hace alusión a las fronteras que separan a los humanos de los animales, tanto física como espiritualmente, y cómo estos límites son deformados por los nuevos datos científicos, la mitología, la historia y las creencias religiosas por igual, borrando los límites sobre lo que es el ser humano, y lo poco que nos separa de los monstruos o de las bestias de la naturaleza.

              La artista se centra en la forma en que las personas personifican o ignoran a los animales, la forma en que el punto de vista humano de un animal puede hacer de él un objeto de utilidad, un compañero digno de confianza, o una monstruosidad. Esto es lo que pretende mostrar en su trabajo, la esencia real del animal en comparación con la idea abstracta que se tiene de él en la mente humana. El significado simbólico atribuido a las diferentes especies se correlaciona directamente con la forma en que son tratados en el mundo real, en el que hay criaturas que están bien vistas y protegidas, como perros o aves, y otras que despiertan repulsión, como es el caso de los insectos o las ratas.

         El característico estilo de esta artista es cercano al surrealismo onírico, en el uso de hibridaciones, deformaciones y seres imposibles que pueblan un mundo desolado y gris. Sin embargo, su toque personal lo pone el carácter tenebrista y tétrico de todas sus composiciones, la presencia de esqueletos, la mezcla un tanto estrambótica de seres deformes y demás monstruosidades. Además de las inquietantes líneas quebradas y sinuosas que emplea, los tonos lúgubres en medio de un mar de colores claros, los elementos que parece que no debieran de estar ahí y el sentimiento de tristeza, soledad o marginación que parecen expresar las criaturas nos hacen preguntarnos sobre qué es lo que la artista pretende contarnos y que va más allá de la imagen que estamos viendo.

Sus obras son composiciones que hablan del sentimiento de la gente, ya sea bueno o malo, hacia los animales, y sin palabra alguna los propios seres de los cuadros nos revelan con ironía su dolor o incomprensión hacia la injusticia que los rodea, como la elegante mujer adornada con el cadáver en descomposición de una zorra o el cordero mutante en un paraje destrozado.

Esta novedosa artista está rompiendo los moldes del arte ilustrativo tal y como se concebía hasta ahora. Fundiendo el pasado de la pintura con algo que aún apenas está empezando ha triunfado en un campo que hasta hace muy poco estaba reservado al cómic tradicional. Es interesante que la gente conozca su obra, así como la de tantos otros que también están empezando a innovar y a crear tendencia, como el español Luis Royo o el japonés Ryohei Hase. Al enseñar este tipo de arte, además del convencional, en universidades y centros de arte, hace posible que se formen alumnos con un amplio conocimiento  artístico que algún día contribuirán a aumentar el complejo y versátil mundo del arte.






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